The red model
René Magritte
Avanzó unos cuantos pasos. El aire se tornaba espeso, segundo a segundo. De pronto, notó cómo parte de su cuerpo comenzaba a languidecer. Sorprendido, veía como su piel se derretía y sus miembros se dislocaban. Un tórrido soplo lo dejó plegado al suelo, y una serie de convulsiones se apoderaron de su cuerpo. Todo se torno difuso: la respiración intoxicada, el suelo espinoso, una conciencia nauseabunda. Si, ya quedaba reducido, como una especie de polvillo, sobre el frío callejón. Despojado de toda condicionante, se fue junto al viento.








