Exhausto, y sin previo aviso, se abalanzó contra su deshecha cama. Sobre aquella matriz que horas atrás lo había soportado frenético y delirante junto a otros cuerpos.
Bastaron no más de cinco minutos para arrojarse a los mismos sueños de siempre.
Pasaron las horas, los días, las semanas, los meses y los años.
Al tiempo, producto de quizás qué ruido, quizás en que fecha, despertó.
Se levantó entre múltiples cartas. La luz, el agua, el gas, los gastos comunes, la cesantía, alguna que otra rosada postal de alguna de sus tantas conquistas, numerosas revistas y una que otra amenaza de muerte.
Caminaba vacilante hacia la puerta cuando comenzó el terremoto. ¿Qué diablos ocurre?- susurró sin reconocerse la voz. Miraba hacia todas partes buscando alguna explicación o, al menos, una mirada. La puerta no respondía y la desesperación comenzaba a apoderarse de su cuerpo cuando, con una mezcla de alivio y angustia, escuchó:
"Señoras y señores, comienza una nueva era para la nación. Levantemos las manos y digamos adiós, ¡demos la bienvenida al nuevo Museo de la Memoria!".






6 comentarios:
Wow, esto si es un viaje profundo, la perdida de la conciencia sumida en la psicosis.
Perdido entre sueños, no necesariamente torpes y sin vida; laboriosos.
La columna se desgasta, el frío cala onda… ¿Dónde esta la cordura?
Felicitaciones, un fuerte abrazo.
A veces me gustaría hacer ese viaje, pero como a cualquiera.. me da miedo
Será que estamos en el mismo sueño,y que siempre nos sacude una proclama?Tendremos Memoria?
Te dejo un beso,Caco!
Me encantan las locuras de Dalí.
Qué tan beneficiosa es la memoria? sin embargo, es, está, incluso cuando menos la esperamos, algo hace click y vuelven las sensaciones...
"Pasaron las horas, los días, las semanas, los meses y los años." Tic tac el reloj sigue marcando y a memoria sigue ahí.
te quiero, y espero que nos veamos pronto, te he extrañado mucho.-
Nel :)
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